El arte de cuidar el propio cuerpo fue conocido por las más antiguas civilizaciones, aunque en un principio tenía más un sentido ritual o religioso.

La palabra cosmética actualmente tiene un significado completamente distinto al que podía tener en el pasado. .

Hoy en día la industria de la cosmética es una de las actividades más productivas, teniendo en cuenta el bajo coste de las materias primas usadas en ínfimas cantidades y los precios desorbitados que se venden los productos elaborados.

Los cosméticos industriales son una mezcla de producto de laboratorio.

Cuando decidimos tomar en mayor o menor medida el compromiso de un consumo ecológico respetuoso con la naturaleza evitando al máximo productos químicos y contaminantes, también en lo relacionado a nuestro cuidado físico debemos rechazar la cosmética agresiva de los laboratorios químicos.

Cómo en el resto de los temas relacionados con nuestra salud y el cuidado por nuestro planeta en el ámbito de la cosmética también se debe ser respetuoso necesariamente según las más estrictas leyes de la naturaleza.

La base de una cosmética natural son ingredientes naturales, prácticamente todos ellos de procedencia  vegetal ( raramente se usan partes minerales) como :

  • Aceites vegetales de primera presión en frío,
  • Oleomacerados,
  • Aceites esenciales,
  • Preparados a partir de plantas medicinales, arcillas, ceras vírgenes etc.
  • No se usan colorantes, conservantes de procedencia química, ni perfumes ya que los mismos aceites esenciales usados les aportan la fragancia y al mismo tiempo sirven de conservantes

Nunca debemos aplicar al exterior de nuestro organismo lo que no consideramos apto para nuestro interior, es decir, debemos nutrir nuestra piel con lo mismo que nutrimos nuestro organismo.

Un cosmético verdaderamente natural debería poder comerse sin presentar la más mínima toxicidad y esto está muy lejos de lo que ofrece la cosmética convencional actual.

Otro aspecto ético que no debemos olvidar es que la mayoría de la cosmética convencional de perfumerías, farmacias o droguerías etc es testada en animales, al menos que su etiqueta informe de lo contrario como ” No probado en animales”, llegándose a cobrar cada año miles de víctimas sacrificadas en  nombre de la belleza.

Las pruebas sobre animales suelen ser de toxicidad, irritación cutánea e irritación ocular. Además hay otros animales de los que se obtienen aceites o partes covirtiéndose en victimas inocentes de una cosmética sin conciencia. ¿vale la pena toda esta matanza cuando además no pueden asegurar a largo plazo el efecto que puede tener sobre nuestro organismo?

Es hora de ser responsable de nuestro consumo y valorar la repercusión que tiene sobre nuestro entorno. La pruebas sobre animales seguirán siendo necesarias mientras se usen materias primas peligrosas, alérgicas o tóxicas.

La negligencia con que se fabrican los cosméticos a partir de ingredientes tóxicos y dañinos y la escasa información de los riesgos sanitarios que tienen han llevado a la Comunidad Europea a exigir las pruebas que informen sobre los riesgos de los productos utilizados en su fabricación.

Sólo es bueno por fuera lo que es bueno por dentro

 

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